Emergencia!!
Cuando en Temuco y Padre Las Casas han decretado
emergencia ambiental, cuando el humo se hace parte del paisaje, nuestro
cabello, ropa y el aire lleva ese perfume leñoso y espeso. Les dejamos estos cuentos creados por integrantes de nuestro colectivo literario “Cuarto Puente”.
Leña Certificada.
Intentó abrir los ojos pero fue imposible, no
podía ver. Sabía que estaba despierto, comenzó a escuchar ruidos extraños,
vibraciones, ronquidos y susurros nunca antes percibidos, quiso moverse pero no
tenía como. Pensó que tal vez, al igual que en otras oportunidades, se le
habían dormido los brazos y las piernas, aunque ello nunca hubiese sucedido
simultáneamente, era una sensación extraña y terrible. Sus brazos no respondían,
sus piernas tampoco. Ni siquiera le incomodaban o sentía esas miles de agujillas
que le solían punzar la piel cuando se dormía aplastándolas y deteniendo la circulación
de su sangre.
Volvió a sentir ruidos,
ahora eran golpes, sendos golpes que le incomodan a la altura donde deberían
estar las orejas. El sonido era cada vez más cercano y fuerte, y eran apagados
por un estremecedor alarido ¿de animal de gente?, que se escuchaba al finalizar
esa especie de zumbido. Al acercarse a la fuente del ruido logró diferenciar
algo como un metal rígido cortando el aire y cayendo sobre una superficie
sólida, enterrándose y avanzando después de un crujido, posterior a un grito,
-casi- humano-, que apagaba o cortaba ese extraño compás.
Sintió que alguien lo
tomaba de los pies, -o de la cabeza-, y lo dejaba sobre una superficie sólida,
luego vino un pequeño silencio, seguido de una especie de resuello, el metal
cortando el aire. El golpe rotundo lo recibió sobre la cabeza, y como por
instinto lanzó un grito desgarrador. Después de un crujido, sintió que dos
cortinas rígidas se abrían.
En una fracción de
segundos logro ver la luz, miró hacia abajo, había un hacha, clavada al fondo
de una gran piedra. A su derecha, observó un macabro espectáculo; montones de cuerpos
humanos cortados desde la cabeza a los pies, partidos como leños, sangrantes y
aun temblando. De ellos fluía una sustancia roja intensa, turbada por muchos
coágulos.
Algo tomó su cuerpo, -que
ahora estaba partido en dos-, y lo alzó en el aire para dejarlo sobre la ruma.
Pensó que se desvanecía mientras surcaba el aire, ¿su verdugo?, un gran árbol,
premunido de un hacha, que cortaba leña/humana. Lo último que escuchó fue: “este
invierno vendrá muy helado y lluvioso, de seguro esta leña no será suficiente”.
Dante Pavez Loncon - 2015
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Historias de Vida
Antonia y Gladys nos dejan estos textos maravillosos, cuentos breves que retratan una historia repetida aquí y en otras latitudes:
Mi nombre es Rosario Del Carmen Egaña Yañez, 41
años vividos, pero en mi cabeza aún tengo 17, a esa edad fue que Pepe Mario me abandonó
con un hijo en el vientre, hijo que mi papá me obligó a abortar.
Después me trajo a vivir a este burdel, me dejó a
cargo de la tía Herminia cuando aún no cumplía 20, porque según el a las putas
era mejor tenerlas encerradas que sueltas por las calles avergonzando a una
familia de bien, mamá nunca lo contradijo.
Yo no tengo odio en mi corazón, solo espero todos
los días que Pepe Mario venga a buscarme.
Cuando algún cliente me ocupa, cierro los ojos y
pienso que es el.
Antonia Olivares 2012
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Cosas de la Vida
Se huele un murmullo, varios sentados en la sala en una fría mañana de abril, son pacientes, esperan con paciencia a ser llamados para realizarse exámenes.
Se huele un murmullo, varios sentados en la sala en una fría mañana de abril, son pacientes, esperan con paciencia a ser llamados para realizarse exámenes.
Un anciano que se ayuda con dos bastones para caminar llega agitado y
se sienta. A una chica joven le preguntan por qué si es tan joven va a
realizarse ese examen, su mamá responde
“porque se le oscureció el cuello y los pliegues de los brazos”. Una señora con
el pelo atado en un moño desordenado, no para de hablar con quien se le siente al lado, en diez
minutos todos se enteraron que tiene una nieta de seis años, y una hija que va
en tercero de veterinaria y hace poco estuvo en Francia con un grupo de
estudiantes, llegaron justo cuando fue el atentado terrorista en el aeropuerto
de Francia, pero ellos no lo sabían, aterrizaban minutos después de ese
hecho y se encontraron con el aeropuerto
custodiados por policías y guardias, apenas descendieron fueron escoltados
hasta el hotel y en una salita les facilitaron comunicación con sus familiares
en Chile. Ellos felices pensaban: “qué interesante como reciben a los viajeros
en Francia, escoltados hasta el hotel”.
Casi en medio de la hilera de asientos una mujer robusta vestida
entera de negro en conversaciones con la
que tiene al lado explica su odio hacia los ratones: su marido murió el año
pasado infectado de Hanta Virus. Más alejados del resto una conversación casi
actual: “dicen que lo del Mercado fue a propósito, porque el sobrino de mi
marido vive en frente y dice que ardía de las cuatro puntas a la vez y las
rejas de las entradas estaban al rojo vivo…”
Una mujer tararea una canción, más murmullo, salen a dar
instrucciones, hay que esperar dos horas más, algunos tratan de dormitar un
poco. Hay una mujer que expele un olor a sebo desde su cabello y no se está
quieta. Por otro lugar del grupo se oye un cargante silbido de piropo
característico de whatsapp. En alguno de los asientos una mujer saca una
libreta y un lápiz y escribe…
Gladys Arcos Jara - Abril 2016
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Alzheimer
Doctor, ¡Me volvió a pasar!,
Lo habitual, una persona me encuentra en el
centro comercial o en la calle, me llama por mi primer nombre y me saluda con
tanto cariño, que se torna incomodo confesarle que no tengo idea quien es.
Luego de una corta pero amena conversación (en la que me atrevo a preguntar: ¿como está la familia? Y respondo a: ¿y tu gente como está?), me alejo con esa sensación de incertidumbre y vacío, con esa rara sensación de haber vivido otra vida la cual no recuerdo y probablemente nunca sepa, si era mejor a la que tengo ahora, por que hay cosas que no logro recordar.
Doctor, ¡ya pues Doctor¡, no dirá nada?
Deje de hacerse el idiota viejo tonto, yo estoy
vendiendo berlines aquí, váyase que me espanta a los clientes.
Gaston Sandoval - Marzo 2016
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Esperamos sinceramente que tu tiempo de lectura en este Blogg haya sido entretenido, Déjanos tus comentarios y vuelve pronto.
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Los textos estan muy divertidos y buenisimos, muchisimas gracias!!!
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