Nuestra amiga, poeta y profesora
de taller emprendió viaje hace poco, pero antes nos dejó la lectura de este fantástico
libro de Italo Calvino.
Quiero citar un diálogo en
una de sus páginas, que me dejó reflexionando largamente.
—¿Viajas para revivir tu
pasado? —era en ese momento la pregunta del Kan, que podía también formularse
así: ¿Viajas para encontrar tu futuro?
Y la respuesta de Marco
Polo:
—El allá es un espejo en
negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no
ha tenido y no tendrá.
Las ciudades invisibles
se presentan como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai
Kan, emperador de los tártaros... A este emperador melancólico que ha
comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la
ruina, un viajero imaginario le habla de ciudades imposibles, por ejemplo una
ciudad microscópica que va ensanchándose y termina formada por muchas ciudades
concéntricas en expansión, una ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o
una ciudad bidimensional como Moriana...
“Creo que lo que el libro
evoca no es sólo una idea atemporal de la ciudad, sino que desarrolla, de
manera unas veces implícita y otras explícita, una discusión sobre la ciudad
moderna... Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades,
cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades”. - Italo Calvino.